lunes, mayo 04, 2015

Sociedad IN… Sostenible

“El mundo que nos rodea huele a basura fértil”, decía Mario Benedetti. 

Empiezo con un oxímoron porque, en la mayoría de países y de modelos de desarrollo, estamos educando a los niños y niñas del mundo a ver el planeta como un commodity.  Estamos enfocando su atención en la tecnología, en la creación de valor a partir de la acumulación y de espaldas a lo básico:  “La basura no es basura: son desechos en -al menos- 86% y son fértiles (desde fuente de generación de energía, compost y fertilizantes,  hasta nuevos productos).
De hecho, cuando hablamos de concienciación ambiental, o bien nos quedamos en lo epidérmico, o bien sufrimos la paradoja de la información (mientras más se sabe de algo -como el cambio climático- menos se sabe qué hacer para resolverlo).
Circa abril 2014,  el IPCC –Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, por sus siglas en ingles- publicó el reporte AR5, cuya principal conclusión es que el cambio climático es –sobretodo- de origen antropocéntrico.
Y, ¿qué hacemos?  Poco, en realidad.
Los hombres y mujeres somos los responsables del calentamiento del planeta.  Pues nuestro formato social premia el consumismo y castiga, con la indiferencia o la burla, la compra consciente:
  • Hacemos poco cuando los medios masivos, los mainstream, construyen consentimiento a favor de las corporaciones y el consumismo; y controlan el debate de la problemática ambiental.
  • Hacemos poco cuando, en Ecuador, 8 de cada 10 empresas no tiene estudios de impacto ambiental -según data del INEC-.
  • Hacemos poco cuando, a los esfuerzos del MAE y del gobierno, respondemos con notas altisonantes. 
En este punto comparto una Epifanía.  Porque la actitud y gestión de los medios, los consumidores, los empresarios son el síntoma,  no el problema.  Como el cambio climático.
“El calentamiento global es como la fiebre en un niño”, escuché decir a José Javier Guarderas.  El cambio climático es como la fiebre… donde la fiebre no es la enfermedad, sino el síntoma de alguna enfermedad.
El cambio climático, el calentamiento global, es el síntoma de una mayor enfermedad en el planeta.  Y según el IPCC, somos nosotros -ustedes y yo- los principales responsables de la enfermedad.  Es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX.
Somos nosotros -ustedes y yo- los principales responsables del cambio climático.  Cuando deforestamos, no reciclamos, no ahorramos agua, conducimos 1.5 kms el vehículo movido por combustible fósil, cambiamos la tecnología cada 18 meses, compramos, vendemos, consumimos…  En este punto recuerdo a Jonas Salk,  inventor de la vacuna de la poliomielitis, quien dijo:
“Si desaparecieran todos los insectos de la tierra, en menos de 50 años desaparecería toda la vida. Si todos los seres humanos desaparecieran de la tierra, en menos de 50 años todas las formas de vida florecerían”.
¿Somos una sociedad insostenible?
Tengo una hipótesis que compartir.  Pero, antes, les contaré una historia:   Jakob von Uexküll, biólogo y filósofo ruso, desarrolló una teoría a finales de la década de 1920s, que sostenía que los distintos organismos vivos percibían un  mundo circundante diferente a pesar de vivir en el mismo entorno.  La palabra en alemán que describe la tesis del ruso Uexküll es umwelt y su  traducción es “el mundo circundante”.
Por ejemplo:
  • Las vacas tienen un sexto sentido que nosotros no tenemos.  Como los corzos, los ciervos o las abejas, las vacas se alinean con el norte magnético de la Tierra.  Nosotros y las vacas compartimos el mismo planeta, pero su percepción del mundo es diferente al nuestro.  El umwelt de las vacas incorpora una brújula congénita.
  • Las aves comparten el mismo planeta, pero nosotros vemos sólo 360 colores, mientras que las aves son tetracromáticas y alcanzan a ver colores en el rango UV. El umwelt de las aves incluye un espectro de luz más amplio que el nuestro.
Mi hipótesis 
Desde la era industrial, en adelante, el umwelt de la mayoría de los seres humanos excluye el planeta y a la naturaleza.  Desde entonces, y más a partir del 2009, la población mundial es mayoritariamente urbana, tecnológica, consumista.  Nuestro mundo circundante no incluye la naturaleza, por eso no le prestamos atención. El umwelt de los seres humanos excluye la naturaleza.
Un antropólogo cultural sostiene que aquello que controla nuestra atención, controla nuestra vida.  Y Rick Hanson, en su obra Buddha´s Brain, sostiene que la atención diseña el cerebro:  por ejemplo, una persona pesimista verá al entorno y sus problemas como algo personal y preocupante y dirá: “siempre me pasa a mi”...  “cada día es peor” ... “esto nunca va a cambiar”.  Pero es posible cambiar esa narrativa: basta con cambiar el foco de atención.
¿Fácil? Difícil.  Porque la atención está intrincadamente conectada con nuestras cableado neuronal básico, el de la supervivencia.
Otro ejemplo de la influencia del umwelt y la atención es el estudio del psicólogo Richard Nisbett, quien mostró unas escenas de mar bajo el agua a un grupo de estudiantes estadounidenses y otro grupo de asiáticos,  y luego les preguntó qué habían visto.  Los estadounidenses comentaron sobre peces grandes nadando entre peces chicos; los asiáticos comentaron sobre los peces y las rocas y las algas. ¿La conclusión del estudio? Los estadounidenses tienden a ver las cosas apartadas, aisladas.  Los asiáticos se enfocan en las relaciones de las cosas.
Vuelvo al principio:  estamos educando a los niños y niñas del mundo a ver el planeta como un genérico con escaso valor;  enfocamos su atención -nuestra atención-  en la tecnología, en la creación de valor a partir de la acumulación y de espaldas a lo básico.  Hemos dejado de escuchar al planeta…pero, eso está cambiando.
Responsabilidad social y sostenibilidad ambiental
Un estudio de Nielsen, realizado en 60 países a 30.000 consumidores, reveló que las empresas con promesas de responsabilidad social o sostenibilidad ambiental, tuvieron un incremento del 2% en sus ventas promedio anuales con respecto al año anterior.  55% de los consumidores del mundo están dispuestos a pagar más por un producto o servicio de una compañía comprometida con impactos positivos en lo social y ambiental.
Dos ejemplos internacionales de empresas cuyas ventas crecen por su compromiso social:  Toms Shoe Company y Warby Parker.  La primera, Toms, entrega gratis un par de zapatos por cada par que vende.  Hasta ahora, ha entregado más de 20 millones de zapatos.  Y Warby Parker entrega un par de lentes a quien los necesite y no pueda comprarlos, por cada par de lentes vendido.  Ya entregó un millón de lentes gratis… la mitad de ellos, el año pasado.
Pero, ¿por qué Blake Mycoskie, dueño de Toms, regala zapatos?  Un día él viajó a Argentina por vacaciones y se conmovió con la pobreza.  Por eso regresó a EE.UU. con el compromiso de volver a Argentina y hacer algo.  ¿Fin de la historia? Creó una empresa de calzado bajo el modelo “uno por uno”…Mycoskie incorporó la pobreza en su umwelt.
¿Qué sucede cuando un umwelt sí incluye al ambiente y al planeta?
Sucede que su atención incluye al planeta, que su acción incorpora la responsabilidad ambiental y que su sensibilidad social es elevada.  Ejemplos locales hay muchos:  Lorena Tapia, en el Ministerio del Ambiente, MAE; Bianca Dáger, en SAMBITO; Andrés FernándezMartín Ayala, en Activa Verde, el programa de responsabilidad ambiental de  TransferUnion; Supermaxi y el Ministerio de Ambiente, en el plan de reducción de fundas plásticas tipo camiseta, entre otros.
  • Inés Manzano creció rodeada de naturaleza.  Disfrutó de bañarse en los ríos de Vinces -provincia de los Ríos-; vivió de cara al Estero Salado, en Guayaquil; y veía al oso perezoso en acción junto a la carretera, camino a las haciendas familiares.  Hoy, ella es abogada ambientalista y presidenta  del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible.
  • Gustavo Manrique creció rodeado de naturaleza.  Estudió agronomía en la EARTH.  Ahora, Gustavo es presidente de SAMBITO, consultora ambiental; co-creador de los Premios LatinoAmérica Verde y co-creador de CIMA y CIMA Kids.
Bukowski dice que la gente es extraña,  que se enoja por temas triviales; pero, a temas de mayor importancia, casi no le prestan atención.  Pero si nuestro mundo circundante incluyera a la naturaleza…¡otro sería el cantar! 

¿ La gente casi no le presta atención a temas de mayor importancia, como cuidar el planeta?  Creo que no lo tiene presente.  No forma parte de su mundo circundante.  Cambiar esto es la tarea que debemos empezar… ¡ya!


Publicado por la revista EnContexto, septiembre 2014.
El artículo original en http://www.revistaencontexto.com/sociedad-in-sostenible/

lunes, abril 27, 2015

+7.000 millones de personas +1.400 millones de vacas 1 sólo planeta. ¿Qué opina Gertrudis?

Este es el monólogo de Gertrudis y su preocupación con el futuro ecológico del mundo,
que es su mundo también, aunque lo comparte con los humanos.
Mi nombre es Gertrudis y ésta es mi historia.
Hola. Soy una bos taurus. Pero…olvidemos los latinismos. Soy una vaca y tengo una relación particular con los humanos. Mi falta de carne y la poca leche me salvó del matadero o de la lechería. Además, mi dueño se encariñó conmigo. Un día dijo en voz alta, “creo que tú me entiendes, eeh…Gertrudis…”
Y sonreí. ¡Claro que lo entendía! Pero… sólo un “muuuu” salió de mi bocota. Ese fue el primer día que me llamó así. 
Por suerte no había leído el estudio de la Universidadde Newcastle, que descubrió que las vacas que tienensu propio nombre y que son tratadas con cariño,producen más leche.
Me paso los días en los pastizales. Y, a ratos, veo la tele desde la ventana de la casa. ¡Vaya que estos humanos tienen sus cosas! ¡Imaginarse una que nos acusen de ser las causantes del cambio climático… a nosotras, las vacas!
Es cierto que nuestro excremento genera metano. Y que el metano es un GEI, o sea, un Gas Efecto Invernadero causante del calentamiento global. Y es cierto, también, que se necesitan muchas vacas para sacrificar y dar de comer a la gente, ¡pobrecitas, ellas! Porque… yo me salvé, como ya les dije.
Pero, ¿por qué no hablan de superpoblación?¿O de consumos irresponsables?
Hablemos de números: somos algo así como 1.400 millones de vacas en el planeta. Pero son casi ¡7.000 millones de humanos! Y, cada día, 200 millones de personas harán el amor, 400.000 bebes humanos nacerán y 140.000 personas morirán… o sea, habrá 260.000 humanos más en el planeta, ¡a diario!
¿Cómo confiar en esa especie?
Un ejemplo.Miren la historia de la señora P, mi amiga del gallinero.
La señora P espera ser alimentada cada día y supone que la continuarán alimentado todos los días. Ella empieza a estar convencida de que los seres humanos son amables.
Nada en su vida apunta al hecho de que algún día la sacrificarán. Un momento… esto, ¿lo pensé yo o lo pensó. Bertrand Russell? No importa. Olvidé decirles que soy una vaca ilustrada.
Como la señora P, los humanos son incapaces de predecir bien. ¿Cómo confiar en esa especie?
Otro ejemplo.Nosotras, las vacas, dejamos el popó en el suelo. Y se convierte en abono. Sí, sí, ya sé que el metano es malo, que el efecto invernadero, que produce el calentamiento global, etc., etc.,… . Pero hay abono. ¿Qué pasa con el popó de los humanos? Un toro amigo me dijo que un toro viejo le dijo que los humanos inventaron el toilet en 1775 y desde entonces su popó usa 3.5 galones de agua cada vez que tiran de la cadenita. ¿3.5 galones de agua cada vez? 
Hagamos matemáticas simples y puras… si 7.000 millones de personas hacen popó una vez al día en un toilet, se necesitarían 25.4 billones de galones de agua diarios… ¡para botar sus excrementos! 
Pero… bueno, no todo es malo.Yo celebro que exista eso del Lunes Sin Carne. O sea, los cerdos, los pollos y las vacas estamos felices de que -cada vez- haya más gente comiendo vegetales los lunes. Es bueno comer verde. Cada día y cada persona que no come a mis amigas de la granja, pues deja de emitir 2.8 kg de CO2… otro GEI. Y claro, mi dueño -que se llama Gus, por cierto- es casi vegetariano… como Paul McCarthy, el cantante.
 Pongamos las cosas en contexto.Yo, acá, en la granja, veo más gente emigrando a la ciudad. Y claro, necesitan eso que llaman auto o bus.
Y generan una cantidad de desechos que… ¡uuuff…! Yo creo que el planeta no tiene tantos recursos ni tanto espacio para las exigencias de los humanos. Es más, el otros día vi en esa tele a un humano que decía que: 
 “Si desaparecieran todos los insectos de la tierra,en menos de 50 años desaparecería toda la vida.Si todos los seres humanos desaparecierande la tierra, en menos de 50 años todas lasformas de vida florecerían”.
Me parece que se llamaba Jonas Salk el que dijo eso. El otro día vino Gus, apesadumbrado, y me dijo… “desde 1990 vivimos en déficit con la biocapacidad del planeta. Exigimos más recursos y desechamos más de lo que el planeta puede absorber. ¿Tú crees que esto es sostenible, Gertrudis? ¿Seremos los hombres una plaga? El IPCC ha dicho que en un 90% y más, los hombres somos responsables del cambio climático… pero ¿qué sabes tú, vaca, del IPCC?”
No quería enojarme con mi dueño. Pero como soy una vaca ilustrada, ¡por supuesto que sé lo que es el IPCC!
Y pensé decirle “pues, sí que son una plaga”.  Mejor lo miré con melancolía y dije: “no, no es sostenible, Gus, pero es como si el vecino granjero se comiera las semillas y no el fruto de las plantas. Luego de un ciclo se moriría de hambre…”
Pero no me escuchó… o no me entendió. Porque sólo un “muuuuu…” salió de mi boca. Al fin y al cabo, sólo soy una vaca.
¿Qué es el IPCC?Las siglas corresponden al inglés Intergovernmental Panel of Climate Change; en español, Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. El IPCC evalúa la información científica, técnica y socio-económica relevante para la correcta comprensión del riesgo que implica el cambio climático inducido por el hombre.
El 9 de diciembre del 2007, el IPCC recibió el Premio Nobel de la Paz por su esfuerzo para generar y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático producido por el hombre y crear las bases firmes para las medidas que son necesarias para contrarrestar dicho cambio.  El otorgamiento del Premio Nobel reconoce la importancia de tratar las implicaciones del cambio climático en la estabilidad y seguridad del ser humano.
La relación que los humanos tienen con el planeta no es sostenible. Pero no sé si me entiendan la
urgencia de 
actuar verde… porque sólo un mugido sale de mi boca.

Publicado por la revista EnContexto, agosto 2014.

http://www.revistaencontexto.com/como-confiar-en-los-humanos/


jueves, abril 02, 2015

Ecuasal Eco Workout: Cómo unir el surf, la basura en las playas y el cuidado del océano

¿Cómo unir el surf, la basura en las playas y el amor por el océano?

Andrés Fernández -leyenda del surf en Ecuador- y Martín Passieri -capitán del Ecuasal Surf Team- lograron responder con primer gimnasio reciclados... al aire libre... frente al mar...

(Al menos, el primero que conozco en Ecuador).

Vean el vídeo:   https://vimeo.com/122276699

Bien por el team.  Bien por ECUASAL.


jueves, marzo 26, 2015

domingo, marzo 22, 2015

sábado, marzo 21, 2015

Marzo 22: Día Mundial del Agua



























L a humanidad necesita agua.  El tema del Día del Agua de 2015 trata sobre la relación del agua con todas las áreas que debemos considerar para crear el futuro que queremos.

Más información aquí: www.worldwaterday.org/learn

lunes, febrero 09, 2015

domingo, febrero 08, 2015

Manifesto ActúaVerde

domingo, enero 04, 2015

2015

viernes, diciembre 26, 2014

domingo, noviembre 16, 2014

viernes, octubre 03, 2014

miércoles, septiembre 24, 2014



El mundo que nos rodea huele a basura fértil, decía Mario Benedetti.  

Empiezo con un oxímoron porque en la mayoría de países y de modelos de desarrollo, estamos educando a los niños y niñas del mundo a ver el planeta como un commodity.  Estamos enfocando su atención en la tecnología, en la creación de valor a partir de la acumulación y de espaldas a lo básico.

La basura no es basura, son desechos en -al menos- 86% y son fértiles (desde fuente de generación de energía, compost y fertilizantes,  hasta nuevos productos).

De hecho, cuando hablamos de concienciación ambiental o bien nos quedamos en lo epidérmico o bien sufrimos la paradoja de la información (mientras más se sabe de algo -como el cambio climático- menos se sabe qué hacer para resolverlo).

Circa abril 2014,  el IPCC Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, por sus siglas en ingles- publicó el reporte AR5 cuya principal conclusión es que el cambio climático es sobretodo- de origen antropocéntrico.

Es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX.

Los hombres y mujeres somos los responsables del calentamiento del planeta.  Y, ¿qué hacemos?  Poco, en realidad.  Pues nuestro formato social premia el consumismo; y castiga, con la indiferencia o la burla, la compra consciente.

Hacemos poco cuando los medios masivos, los mainstream, construyen consentimiento a favor de las corporaciones y el consumismo; y controlan el debate de la problemática ambiental.

Hacemos poco cuando, en Ecuador, 8 de cada 10 empresas no tiene estudios de impacto ambiental -según data del INEC-.

Hacemos poco cuando, a los esfuerzos del MAE y del gobierno, respondemos con notas altisonantes. 

En este punto comparto una epifanía.  Porque la actitud (y gestión) de los medios, los consumidores, los empresarios es un síntoma.  No es el problema.  Como el cambio climático.  El calentamiento global es como la fiebre en un niño, escuché esta metáfora de José Javier Guarderas.  

El cambio climático es como la fiebre; dónde la fiebre no es la enfermedad es el síntoma de alguna enfermedad.

El cambio climático, el calentamiento global, es el síntoma de una mayor enfermedad en el planeta.  Y según el IPCC, somos nosotros -ustedes y yo- los principales responsables de la enfermedad.  En este punto recuerdo a Jonas Salk.

El inventor de la vacuna de la poliomielitis, Jonas Salk dijo: "Si desaparecieran todos los insectos de la tierra, en menos de 50 años desaparecería toda la vida. Si todos los seres humanos desaparecieran de la tierra, en menos de 50 años todas las formas de vida florecerían".

Somos nosotros -ustedes y yo- los principales responsables del cambio climático.  Cuando deforestamos, no reciclamos, no ahorramos agua, conducimos 1.5 kms el vehículo movido por combustible fósil, cambiamos la tecnología cada 18 meses, compramos, vendemos, consumimos

Somos, ¿una sociedad insostenible?

Tengo una hipótesis que compartir.  Pero antes, les cuento una historia.   Jakob von Uexküll, un biólogo y filósofo ruso, desarrolló una teoría a finales de la década de 1920s que sostenía que los distintos organismos vivos percibían un  mundo circundante diferente a pesar de vivir en el mismo entorno.

Por ejemplo las vacas tienen un sexto sentido que nosotros no tenemos.  Como los corzos, los ciervos o las abejas, las vacas se alinean con el norte magnético de la Tierra.  Nosotros y las vacas compartimos el mismo planeta pero su percepción del mundo es diferente al nuestro.

Otro ejemplo son las aves.  Compartimos el mismo planeta pero nosotros vemos sólo 360 colores mientras que las aves son tetracromáticas y alcanzan a ver colores en el rango UV.

La palabra en alemán que describe la tesis del ruso Uexküll es umwelt y su  traducción es `el mundo circundante´.

El umwelt de las vacas incorpora una brújula congénita.  El umwelt de las aves incluye un espectro de luz más amplio que el nuestro. Y el umwelt de los seres humanos excluye la naturaleza.

Esta es mi hipótesis:  nuestro mundo circundante no incluye la naturaleza por eso no le prestamos atención.

Un antropólogo cultural sostiene que aquello que controla nuestra atención, controla nuestra vida.  Y Rick Hanson, en su obra Buddha´s Brain, sostiene que la atención diseña el cerebro.

Por ejemplo una persona pesimista verá al entorno y sus como personal (y dirá siempre me pasa a mi), preocupante (y dirá cada día es peor) y permanente (y pensará esto nunca va a cambiar).  Pero es posible cambiar esa narrativa, basta con cambiar el foco de atención.

¿Fácil? Difícil.  Porque la atención está intrincadamente conectada con nuestras cableado neuronal básico, el de la supervivencia.

Otro ejemplo de la influencia del umwelt y la atención es el estudio del psicólogo Nisbett.  Richard Nisbett mostró unas escenas de mar bajo el agua a un grupo de estudiantes estadounidenses y otro grupo de asiáticos,  y luego les preguntó qué habían visto.  Los estadounidenses comentaron sobre peces grandes nadando entre peces chicos; los asiáticos comentaron sobre los peces y las rocas y las algas.  ¿La conclusión del estudio? Los estadounidenses tienden a ver las cosas apartadas, aisladas.  Los asiáticos se enfocan en las relaciones de las cosas.

Vuelvo al principio:  estamos educando a los niños y niñas del mundo a ver el planeta como un genérico con escaso valor. Estamos enfocando su atención -nuestra atención-  en la tecnología, en la creación de valor a partir de la acumulación y de espaldas a lo básico.

Desde la era industrial, en adelante, el umwelt de la mayoría de los seres humanos excluye el planeta.  Desde entonces, y más a partir del 2009, la población mundial es mayoritariamente urbana, tecnológica, consumista.

Hemos dejado de escuchar al planeta.   Pero está cambiando. 

Un estudio de Nielsen realizado en 60 países a 30.000 consumidores reveló que las empresas con promesas de responsabilidad social o sostenibilidad (ambiental) tuvieron un incremento del 2% en sus ventas promedio anuales (con respecto al año anterior).  55% de los consumidores del mundo están dispuestos a pagar más por un producto o servicio de una compañía comprometida con impactos positivos en lo social y ambiental.

Dos ejemplos internacionales de empresas cuyas ventas crecen por su compromiso social:  Toms Shoe Company y Warby Parker.  La primera, Toms, entrega gratis un par de zapatos por cada par que vende.  Hasta ahora, ha entregado más de 20 millones de zapatos.  Y Warby Parker entrega un par de lentes a quien los necesite y no pueda comprarlos por cada par de lentes vendido.  Ya entregó un millón de lentes gratis la mitad de ellos, el año pasado.

Pero, ¿por qué Blake Mycoskie, dueño de Toms, regala zapatos?  Un día él viajó a Argentina por vacaciones y se conmovió con la pobreza.  Por eso regresó a EE.UU. con el compromiso de volver a Argentina y hacer algo.  ¿Fin de la historia? creó una empresa de calzado bajo el modelo uno por uno”… Mycoskie incorporó la pobreza en su umwelt. 

Ahora, por oposición, ¿qué sucede cuando un umwelt personal si incluye al ambiente?

Inés Manzano creció rodeada de naturaleza.  Disfrutó de bañarse en los ríos de Vinces -provincia de los Ríos-, vivió de cara al Estero Salado (en Guayaquil) y veía al oso perezoso en acción junto a la carretera camino a las haciendas familiares.    Hoy, Inés es abogada ambientalista y presidenta  del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible.

Gustavo Manrique creció rodeado de naturaleza.  Estudió agronomía en la EARTH.  Ahora, Gustavo es presidente de SAMBITO    -una consultora ambiental-, co-creador de los Premios LatinoAmérica Verde y co-creador de CIMA y CIMA Kids.

¿Qué sucede cuando un umwelt si incluye al planeta?  Sucede que su atención incluye al planeta, que su acción incorpora la responsabilidad ambiental, y que su sensibilidad social es elevada.  Ejemplos locales hay muchos:  Lorena Tapia en el Ministerio del Ambiente, Bianca Dáger en SAMBITO; Andrés Fernández en Granito de Arena, Martín Ayala en Activa Verde (el programa de responsabilidad ambiental de  TransferUnion), Supermaxi y el MAE en el plan de reducción de fundas plásticas tipo camiseta, Pyka con su programa Con Pyka recicla.

Si nuestro mundo circundante incluye a la naturaleza le prestaríamos atención. 

Bukowski dice que la gente es extraña.  Que se enoja por temas triviales pero a temas de mayor importancia casi no le prestan atención. 


¿A temas de mayor importancia, como cuidar el planeta, la gente casi no le presta atención?  Creo que no lo tiene presente.  No forma parte de su mundo circundante.  Y esa es la tarea que debemos empezar ya.

Archivo del blog