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miércoles, septiembre 23, 2015

TENER EMPRESAS CON ALMA

Extracto del discurso de Gustavo Manrique, presidente de SAMBITO y de los Premios Latinoamérica Verde, en la inauguración de la edición 2015 de los premios.

...un componente clave de la responsabilidad socio ambiental es la difusión de las mejores prácticas (personales, corporativas e institucionales.).

...celebro que 1054 personas -entre individuos, personas jurídicas, gobiernos y ONGs- coincidamos en la necesidad de compartir los resultados de sus acciones en favor de la gente y el planeta.

Celebro que los Premios Latinoamérica Verde, tengan 1054 casos inscritos en siete categorías -agua, bosques y biodiversidad, desarrollo humano, emisiones, energía, residuos y finanzas sostenibles-.

Casos tan diversos que van desde granjas comunitarias o una plataforma digital que promueve bandas locales de música hasta sistemas de administración de riesgos laborales, programas de concienciación ambiental, micro inversiones comunitarias verdes, turismo ecológico, bio - comercio, construcciones verdes, carbono neutralidad, movilidad, planes nacionales de reforestación o cuidado de aves.

Casos de comunidades amazónicas que cultivan cacao orgánico para no talar su bosque ni afectar su bio diversidad circundante. 

Casos de personas que recogen llantas que se reciclan para convertirse en polvo de caucho… y con ello construir carreteras. 

Iniciativas de personas que recogen pelotas de tenis para evitar que vayan a botadores y con ellas fabricar pisos de caucho.

Multinacionales que han invertido millones de dólares para reciclar el 100% de su agua.

1054 inscripciones de 24 países que permiten extrapolar esa data a presumibles estados de situación de la responsabilidad socio·ambiental regional y local.

Si bien Ecuador es el país con más casos inscritos -el 31% del universo total- Colombia, Chile y Costa Rica tienen una importante representatividad… con 17%, 15% y 10% respectivamente.

Recibimos inscripciones de Antigua & Barbados, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Haiti, Jamaica, Mexico, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, St Vincent, Uruguay, Venezuela. Y en esta edición de los PLV, invitamos a España a participar.

Un tercio de los casos están inscritos en la categoría Desarrollo Humano, Inclusión Social & Educación. Excepto por Brasil y Panamá, cuyas inscripciones en la categoría Residuos es igual de importante o más que Desarrollo Humano.

¿Qué nos dice esto?

Que en nuestra región, cuando se trata de responsabilidad socio - ambiental, aun privilegiamos las acciones en favor de las comunidades.

Esto está en línea con dos variables: primero que sólo la Constitución del Ecuador reconoce derechos a la naturaleza. En las demás constituciones de los países latinoamericanos, el ambiente es una dimensión de los derechos humanos -por tanto la gente puede exigir que se proteja la naturaleza, pero ésta no tiene derechos por si-.

Segundo que las acciones y los reportes de sostenibilidad en la región se han incrementado del 2009 a la fecha -pero haciendo énfasis en inclusión, gobernanza laboral, equidad, educación-.

Me detengo en educación por un instante. 

Al analizar las inscripciones desde la perspectiva del sector de ocupación privado, estos provienen mayoritariamente del sector servicio -y dentro de servicios, del área educativa-.

8% de inscripciones provienen del sector económico primario -aquel que obtiene productos o materia prima directamente de la naturaleza-.

21% de los casos fueron inscritos desde del sector secundario -aquel que transforma materias primas en productos terminados o semielaborados-. 

8% provienen de Gobiernos.   18% provienen de ONGs.

Y 44% de los casos fueron inscritos desde el sector terciario. Y entre éstos, considerando el sector económico del proponente, la mayoría de los casos corresponden a los sectores educativo (14%), servicios (11%) y comercio (6%).

Y, ¿qué pasa con las industrias?

Los Premios Latinoamérica Verde demuestran en los países un interesante comportamiento. Si bien quienes inscribieron más casos fueron ONGs, y los sectores educativo, servicios y comercio… la industria es el sector económico más impactado con la acción descrita en cada caso inscrito (31%).

Del lado de quien hace la gestión, el peso cuantitativo de las industrias es mínimo. Pero del lado del sector impactado por la gestión, el sector industrial es el más representativo.

De esos 24 países participantes, el 42% inscribió casos en todas las categorías. Esto nos ha permitido analizar a esos países más en profundidad.

Tomemos, por ejemplo, Ecuador.

60% de los casos provienen del sector privado, 27% del sector comunitario y 13% del sector público. Y dentro de los casos inscritos por gobiernos locales o regionales, la categoría más importante es bosques y biodiversidad.

Esto refleja las importantes gestiones que hace el gobierno nacional en conservación, reforestación y concienciación. De hecho, no es parte de los Premios Latinoamérica Verde pero el SIEMBRATON -la iniciativa del MAE para sembrar más árboles a la vez en múltiples sitios- fue es un récord mundial.

La huella ecológica del Ecuador es de 1.88 Hag/pp; y el principal componente es la huella de carbono según el Atlas Geográfico del Ecuador. Pues bien, de los 329 casos inscritos por Ecuador sólo el 12% están en la categoría emisiones.

¿Las buenas noticias?

De los 21 casos inscritos por el sector privado en la categoría emisiones, el 61% están vinculados a reducción de la huella de carbono

Vamos por buen camino hacia la compensación y la carbono neutralidad.
Otro dato interesante: la huella hídrica del Ecuador es de 1.217 m3/pp/año; y la agricultura interna (75%) y el agua doméstica (14%) son sus principales componentes.
Hay 35 casos inscritos por Ecuador en la categoría agua y sólo el 11% se vincula con su uso en la agricultura; mayoritariamente se inscribieron casos de industrias. 

Entonces esbozo una hipótesis: debemos trabajar más en la concienciación de la huella hídrica y en acciones y políticas en favor del agua desde la perspectiva rural.

Latinoamérica es responsable sólo del 5.1 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, sin embargo posee la matriz energética más limpia del mundo en desarrollo. 

Y voy a compartir otros ejemplo de un país participante: Costa Rica, como nación, tomó la decisión de ser carbono neutral para el 2021. 

De acuerdo al Banco Mundial, es el país con uno de los más bajos niveles de emisiones de CO2 per capita: su índice está en 1.7.

No es sorpresa que el caso Programa País Carbono Neutralidad del Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica sea uno de los finalistas en la categoría emisiones.

Y cuando analizamos las demás inscripciones ticas, vemos que son igual de importantes en Bosques y Biodiversidad, Emisiones, Residuos, y Energía.

¿Por qué?

Voy a citar la Encíclica Laudato Si del papa Francisco. Porque “todo está conectado”.


Podría dedicarle mucho tiempo a estas relaciones producto de la interpretación de los casos y su contrastación con lo que conocemos de las políticas públicas y prácticas empresariales de los distintos países. 

Pero luego le restaría protagonismo a la exhibición de los 500 mejores casos de responsabilidad socio ambiental que hoy inauguramos.

(. . .)

Que LATAM haya inscrito la mayoría de casos en educación, residuos, agua y bosques y biodiversidad es alentador.

Que de 24 países participantes, 22 tengan casos en el top 500 es extraordinario.

(. . . )

Los casos inscritos en los PLV nos demuestran que es posible establecer nuevas formas de producción que permitan cuidar nuestra casa común y que sean doblemente verdes.

Y que debemos actuar de manera urgente.


lunes, septiembre 14, 2015

¿Es posible establecer nuevas formas de producción que incorporen a los más pobres para ayudarlos a lograr una mejor calidad de vida?


LA INTERSECCIÓN ENTRE INNOVACIÓN E INCLUSIÓN
Publicado en Alfa & Gamma # 343


¿Es posible establecer nuevas formas de producción que incorporen a los más pobres para ayudarlos a lograr una mejor calidad de vida? Me hice esta pregunta hace unos días, luego de leer la carta Encíclica Laudato Sí. Sobre el Cuidado de la Casa Común del papa Francisco.

Ustedes, ¿creen que hay un punto de intersección entre inclusión e innovación

Cuando hablo de innovación me refiero a la cualidad de crear algo nuevo. O como decía Joseph Schumpeter -quien introdujo este concepto- hablo del establecimiento de una nueva función de producción. 

Y cuando hablo de inclusión me refiero al concepto de inclusión social desarrollado en 1990 y que se define como el proceso que permite a las personas marginadas participar del nivel de bienestar alcanzado en un país.
“Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad”.
El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social”, dice la Encíclica.

Es que todo está conectado

La problemática socio-ambiental es responsabilidad de todos. Es una cuestión de políticas de Estado, de buenas prácticas empresariales, de ejercicios del tercer sector, y decisiones individuales. De hecho, la carta papal empieza confirmando las causas antropocéntricas de la crisis planetaria; y critica el consumismo, la cultura del descarte, la falta de decisión política para llegar a acuerdos verdaderos, el deterioro de la calidad de la vida humana, la inequidad, la pobreza y la degradación social.

La constante presión sobre los recursos naturales -somos más de 7 mil millones de habitantes en el planeta y cada 13 segundos hay una persona más-, la degradación creciente del ambiente debido a sistemas agrícolas inadecuados y a la explotación insostenible de los recursos, el cambio climático, la inequidad y grandes diferencias entre pobres y ricos, la pobreza -per se-, el consumismo creciente, la rápida urbanización del planeta, el aumento de conflictos interreligiosos, el acceso limitado a servicios básicos de millones de seres humanos, el privilegiar intereses corporativos sobre intereses públicos, la corrupción, nos ha llevado a que científicos coincidan en que las tasas de extinción llegaron a niveles que amenazan la existencia humana.

¿Estamos cerca de una nueva extensión masiva? 

 Científicos creen que el mundo está entrando en la sexta extinción masiva. La anterior se produjo hace 66 millones de años y acabó con los dinosaurios.

Paul R. Ehrlich, profesor del Stanford Woods Institute for the Environment ha dicho que que “estamos cortando la rama sobre la que estamos sentados“.

Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo…” dice la Encíclica papal.   

El origen de los problemas es antropocéntrico (lo dice la Encíclica, el IPCC y cientos de científicos); pero creo -estoy convencido- que la solución también lo es

Debemos pensar en una ecología integral. 

Si todas las cosas en el planeta están conectadas, debemos pensar en un a ecología integral. Que incorpore al ambiente, a la gente, a los modelos de desarrollo, a los esquemas de producción. Debemos buscar los puntos de coincidencia entre innovación, producción, inclusión.

Las propuestas de acción del papa Francisco en su documento empiezan por priorizar el acceso al trabajo por parte de todos. Y propone que la solución a los pobres sea “permitirles una vida digna a través del trabajo…” ¿Cómo? promoviendo una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. 

Hago énfasis en diversidad productiva y la creatividad empresarial. Porque ambas me llevan a pensar en innovación.   Innovación en procesos productivos, innovación en el estilo de vida, innovación en la responsabilidad socio-ambiental. Funciona y es rentable. Un estudio a 5000 corporaciones internacionales -recientemente publicado- concluye que aquellas empresas enfocadas en resultados sociales, ambientales y de gobernanza (ESG*) tuvieron mejores desempeños financieros que aquellas empresas despreocupadas en esa triada. 

Otro estudio demuestra que las empresas que incorporan el manejo del cambio climático dentro de sus cadenas de valor entregan 21% mejores dividendos a sus accionistas. La responsabilidad socio-ambiental y la rentabilidad financiera no son incompatibles, son complementarias. Muchos ejemplo los demuestran.

Alguna vez escuché a Gustavo Manrique -presidente de SAMBITO- decir que “un componente clave de la responsabilidad ambiental es la difusión de las mejores prácticas personales, corporativas e institucionales…” A partir de esta creencia nacieron los Premios Latinoamérica Verde (más información sobre ellos en el sitio www.premioslatinoamericaverde.com).

Los Premios Latinoamérica Verde alientan la participación de gobiernos, organizaciones, empresas, microempresas, comunidades, individuos, que estén trabajando por el agua, la biodiversidad y los bosques, el desarrollo humano y la inclusión social, la educación, el manejo de residuos, la reducción de emisiones, la búsqueda de energías sostenibles. Y reconocen a los mejores 500 casos de responsabilidad socio-ambiental de América Latina en una gala (que se realizará en Guayaquil el 25 de septiembre).

Este ejercicio busca difundir las mejores prácticas. Busca encontrar modelos innovadores. Es un punto de intersección entre responsabilidad, innovación e inclusión.

¿Es posible establecer nuevas formas de producción que incorporen a los más pobres para ayudarlos a lograr una mejor calidad de vida? 

Y la respuesta es SI. Contundentemente si. Urgentemente si.

miércoles, septiembre 24, 2014



El mundo que nos rodea huele a basura fértil, decía Mario Benedetti.  

Empiezo con un oxímoron porque en la mayoría de países y de modelos de desarrollo, estamos educando a los niños y niñas del mundo a ver el planeta como un commodity.  Estamos enfocando su atención en la tecnología, en la creación de valor a partir de la acumulación y de espaldas a lo básico.

La basura no es basura, son desechos en -al menos- 86% y son fértiles (desde fuente de generación de energía, compost y fertilizantes,  hasta nuevos productos).

De hecho, cuando hablamos de concienciación ambiental o bien nos quedamos en lo epidérmico o bien sufrimos la paradoja de la información (mientras más se sabe de algo -como el cambio climático- menos se sabe qué hacer para resolverlo).

Circa abril 2014,  el IPCC Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, por sus siglas en ingles- publicó el reporte AR5 cuya principal conclusión es que el cambio climático es sobretodo- de origen antropocéntrico.

Es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX.

Los hombres y mujeres somos los responsables del calentamiento del planeta.  Y, ¿qué hacemos?  Poco, en realidad.  Pues nuestro formato social premia el consumismo; y castiga, con la indiferencia o la burla, la compra consciente.

Hacemos poco cuando los medios masivos, los mainstream, construyen consentimiento a favor de las corporaciones y el consumismo; y controlan el debate de la problemática ambiental.

Hacemos poco cuando, en Ecuador, 8 de cada 10 empresas no tiene estudios de impacto ambiental -según data del INEC-.

Hacemos poco cuando, a los esfuerzos del MAE y del gobierno, respondemos con notas altisonantes. 

En este punto comparto una epifanía.  Porque la actitud (y gestión) de los medios, los consumidores, los empresarios es un síntoma.  No es el problema.  Como el cambio climático.  El calentamiento global es como la fiebre en un niño, escuché esta metáfora de José Javier Guarderas.  

El cambio climático es como la fiebre; dónde la fiebre no es la enfermedad es el síntoma de alguna enfermedad.

El cambio climático, el calentamiento global, es el síntoma de una mayor enfermedad en el planeta.  Y según el IPCC, somos nosotros -ustedes y yo- los principales responsables de la enfermedad.  En este punto recuerdo a Jonas Salk.

El inventor de la vacuna de la poliomielitis, Jonas Salk dijo: "Si desaparecieran todos los insectos de la tierra, en menos de 50 años desaparecería toda la vida. Si todos los seres humanos desaparecieran de la tierra, en menos de 50 años todas las formas de vida florecerían".

Somos nosotros -ustedes y yo- los principales responsables del cambio climático.  Cuando deforestamos, no reciclamos, no ahorramos agua, conducimos 1.5 kms el vehículo movido por combustible fósil, cambiamos la tecnología cada 18 meses, compramos, vendemos, consumimos

Somos, ¿una sociedad insostenible?

Tengo una hipótesis que compartir.  Pero antes, les cuento una historia.   Jakob von Uexküll, un biólogo y filósofo ruso, desarrolló una teoría a finales de la década de 1920s que sostenía que los distintos organismos vivos percibían un  mundo circundante diferente a pesar de vivir en el mismo entorno.

Por ejemplo las vacas tienen un sexto sentido que nosotros no tenemos.  Como los corzos, los ciervos o las abejas, las vacas se alinean con el norte magnético de la Tierra.  Nosotros y las vacas compartimos el mismo planeta pero su percepción del mundo es diferente al nuestro.

Otro ejemplo son las aves.  Compartimos el mismo planeta pero nosotros vemos sólo 360 colores mientras que las aves son tetracromáticas y alcanzan a ver colores en el rango UV.

La palabra en alemán que describe la tesis del ruso Uexküll es umwelt y su  traducción es `el mundo circundante´.

El umwelt de las vacas incorpora una brújula congénita.  El umwelt de las aves incluye un espectro de luz más amplio que el nuestro. Y el umwelt de los seres humanos excluye la naturaleza.

Esta es mi hipótesis:  nuestro mundo circundante no incluye la naturaleza por eso no le prestamos atención.

Un antropólogo cultural sostiene que aquello que controla nuestra atención, controla nuestra vida.  Y Rick Hanson, en su obra Buddha´s Brain, sostiene que la atención diseña el cerebro.

Por ejemplo una persona pesimista verá al entorno y sus como personal (y dirá siempre me pasa a mi), preocupante (y dirá cada día es peor) y permanente (y pensará esto nunca va a cambiar).  Pero es posible cambiar esa narrativa, basta con cambiar el foco de atención.

¿Fácil? Difícil.  Porque la atención está intrincadamente conectada con nuestras cableado neuronal básico, el de la supervivencia.

Otro ejemplo de la influencia del umwelt y la atención es el estudio del psicólogo Nisbett.  Richard Nisbett mostró unas escenas de mar bajo el agua a un grupo de estudiantes estadounidenses y otro grupo de asiáticos,  y luego les preguntó qué habían visto.  Los estadounidenses comentaron sobre peces grandes nadando entre peces chicos; los asiáticos comentaron sobre los peces y las rocas y las algas.  ¿La conclusión del estudio? Los estadounidenses tienden a ver las cosas apartadas, aisladas.  Los asiáticos se enfocan en las relaciones de las cosas.

Vuelvo al principio:  estamos educando a los niños y niñas del mundo a ver el planeta como un genérico con escaso valor. Estamos enfocando su atención -nuestra atención-  en la tecnología, en la creación de valor a partir de la acumulación y de espaldas a lo básico.

Desde la era industrial, en adelante, el umwelt de la mayoría de los seres humanos excluye el planeta.  Desde entonces, y más a partir del 2009, la población mundial es mayoritariamente urbana, tecnológica, consumista.

Hemos dejado de escuchar al planeta.   Pero está cambiando. 

Un estudio de Nielsen realizado en 60 países a 30.000 consumidores reveló que las empresas con promesas de responsabilidad social o sostenibilidad (ambiental) tuvieron un incremento del 2% en sus ventas promedio anuales (con respecto al año anterior).  55% de los consumidores del mundo están dispuestos a pagar más por un producto o servicio de una compañía comprometida con impactos positivos en lo social y ambiental.

Dos ejemplos internacionales de empresas cuyas ventas crecen por su compromiso social:  Toms Shoe Company y Warby Parker.  La primera, Toms, entrega gratis un par de zapatos por cada par que vende.  Hasta ahora, ha entregado más de 20 millones de zapatos.  Y Warby Parker entrega un par de lentes a quien los necesite y no pueda comprarlos por cada par de lentes vendido.  Ya entregó un millón de lentes gratis la mitad de ellos, el año pasado.

Pero, ¿por qué Blake Mycoskie, dueño de Toms, regala zapatos?  Un día él viajó a Argentina por vacaciones y se conmovió con la pobreza.  Por eso regresó a EE.UU. con el compromiso de volver a Argentina y hacer algo.  ¿Fin de la historia? creó una empresa de calzado bajo el modelo uno por uno”… Mycoskie incorporó la pobreza en su umwelt. 

Ahora, por oposición, ¿qué sucede cuando un umwelt personal si incluye al ambiente?

Inés Manzano creció rodeada de naturaleza.  Disfrutó de bañarse en los ríos de Vinces -provincia de los Ríos-, vivió de cara al Estero Salado (en Guayaquil) y veía al oso perezoso en acción junto a la carretera camino a las haciendas familiares.    Hoy, Inés es abogada ambientalista y presidenta  del Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible.

Gustavo Manrique creció rodeado de naturaleza.  Estudió agronomía en la EARTH.  Ahora, Gustavo es presidente de SAMBITO    -una consultora ambiental-, co-creador de los Premios LatinoAmérica Verde y co-creador de CIMA y CIMA Kids.

¿Qué sucede cuando un umwelt si incluye al planeta?  Sucede que su atención incluye al planeta, que su acción incorpora la responsabilidad ambiental, y que su sensibilidad social es elevada.  Ejemplos locales hay muchos:  Lorena Tapia en el Ministerio del Ambiente, Bianca Dáger en SAMBITO; Andrés Fernández en Granito de Arena, Martín Ayala en Activa Verde (el programa de responsabilidad ambiental de  TransferUnion), Supermaxi y el MAE en el plan de reducción de fundas plásticas tipo camiseta, Pyka con su programa Con Pyka recicla.

Si nuestro mundo circundante incluye a la naturaleza le prestaríamos atención. 

Bukowski dice que la gente es extraña.  Que se enoja por temas triviales pero a temas de mayor importancia casi no le prestan atención. 


¿A temas de mayor importancia, como cuidar el planeta, la gente casi no le presta atención?  Creo que no lo tiene presente.  No forma parte de su mundo circundante.  Y esa es la tarea que debemos empezar ya.

viernes, agosto 22, 2014

De su voto depende CIMA Kids gane en Miami.






















BOLETÍN DE PRENSA
AGOSTO 22, 2014

De su voto depende que evento ecuatoriano gane en Miami.
CIMA KIDS Quito nominada por World Guinness como Record Histórico.
 

Quito, Agosto, 2014.-  CIMA Kids, la Cumbre Internacional del Medio Ambiente para Niños, Niñas y Jóvenes realizada en Quito, está nominada en la lista corta de la categoría Records de Records auspiciada por Guinness World Records en el Festival of Media Latam que se llevará a cabo en la ciudad de Miami el 3 de octubre.

CIMA Kids, evento organizado por la consultora ambiental Sambito, está nominada en la categoría que reconoce campañas exitosas no solo por su impacto en la sociedad, sino también por resultados en comunicación.  Para Ecuador, es la primera nominación y ganar depende de votación en línea hasta el 12  de septiembre.

Para votar, es necesario ingresar a  http://www.festivalofmedia.com/latam/awards/guinness-world-records%E2%84%A2-record-breaking-brand-award , y marcar la opción CIMA KIDS.

El record Guinness obtenido en octubre del 2.012 en  el marco de CIMA KIDS por la mayor recolección de botellas plásticas en el mundo, fue uno de los sucesos más representativos para el país de ese año ya que se consiguió marcar un precedente histórico en tema de educación ambiental e involucramiento ciudadano.

Esto fue posible gracias a la acción decidida de más de 90.000 niños, niñas y jóvenes de 118 escuelas y colegios de Quito, así como nuestros aliados estratégicos, el Ministerio del Ambiente, Ministerio de Educación, Alcaldía Metropolitana de Quito, Emaseo, Ecuavisa, El Comercio, Panasonic, SRI, Comefex, Maruri, entre otros.

viernes, mayo 23, 2014


Publicado en la revista Alfa & Gamma.

Érase una vez…

… un libro llamado The Storytelling Animal.  Escrito por Jonathan Gottschall.  La tesis principal es que la mente humana cede ante las historias.

Los cuentos, relatos, historias, cautivan más que los datos, las cifras y los hechos.  Es más, detrás de su marca favorita existe una historia.

Por ejemplo TOMS Shoes.  Esta es su historia:  Érase una vez un planeta dónde millones de hombres y mujeres eran pobres.  Cada día,  en muchos países, los pobres no tenían cómo alimentarse bien, no tenían acceso a servicios básicos, ni tenían acceso a vestuario.  Un día, el emprendedor Blake Mycoskie viajó a Argentina por vacaciones y se conmovió con la pobreza.  Por eso regresó a EE.UU. y creó una empresa de calzado bajo el modelo “uno por uno”.  Desde entonces, TOMS entrega gratis un par de zapatos por cada par que vende. 

Hasta ahora, TOMS ha entregado más de 20 millones de zapatos.  Pero lo que más llama la atención es la historia.

Creo que la falta de historias es lo que aun no permite un enlace emocional más estrecho entre las marcas y el cuidado ambiental.

Saber que somos más de 7 mil millones de habitantes, que la biocapacidad del planeta se extingue aceleradamente, que pronto necesitaremos otro planeta para extraer recursos y depositar desechos no han sido más que cifras, datos, hechos.

Necesitamos más relatos de agentes de cambio.   Necesitamos más héroes como  Malala Yousafzai, Neil Harbisson,  Nelson Mandela,  Leymah Gbowee, Wangari Maathai, Yvon Chouinard o The Elders.

Y necesitamos más gente contando su historia.

Los cambio comportamentales necesarios vienen de la mano de relatos.   Ese es el reto de marketers y marcas.  Por cierto, leí un texto de Joseph Campwell.  Decía que no estamos en una jornada para salvar al mundo sino para salvarnos a nosotros mismos.  Y al hacerlo, salvar el mundo. 

¿Qué tal así?  Había una vez un planeta limpio, hospitalario, feliz llamado Tierra. Cada día la vida de animales, plantas y personas florecía, se desarrollaba, y crecía en este planeta.  Un día las personas empezaron a usarlo de basurero.  Por ello, las plantas y los animales empezaron a desaparecer.  A morir.    Por ello la vida en ese planeta se volvió insostenible.  Hasta que finalmente…
…y este es el final que nos hace falta.

Hay algo interesante en la sostenibilidad.  En realidad, en todas las cosas.  Es una tesis que estoy desarrollando.  Esta es la historia:  Circa 1920, Jakob von Uexküll, un biólogo y filósofo ruso, desarrolló una teoría… que los distintos organismos vivos percibían un  mundo circundante diferente a pesar de vivir en el mismo entorno.  La palabra que resume esa teoría es umwelt.  Pues bien, nuestro umwelt –generalmente- no incluye al planeta.

Otra historia.  Conversé con Inés, abogada ambientalista y presidenta CEMDES, porque quería comprobar la tesis del umwelt.  Me contó que desde pequeña su vida estuvo rodeada de naturaleza, idas al campo, bañarse en ríos, leer revistas National Geographic… su umwelt siempre tuvo al planeta presente. 

Bukowski dice que la gente es extraña.  Que se enoja por temas triviales pero a temas de mayor importancia –como desperdiciar la vida- casi no le prestan atención. 

¿A temas de mayor importancia, como cuidar el planeta, la gente casi no le presta atención?  Creo que no lo tiene presente.  No forma parte de su mundo circundante.

Otro ejemplo.  Esta la historia de Gustavo.   Él preside una consultora ambiental y ha creado CIMA, CIMA KIDS y coparticipó en la creación de los Premios LatinoAmérica Verde.  Su umwelt, desde niño,  siempre tuvo al planeta presente. 

Para Inés, para Gustavo, no fueron las alarmantes cifras de incremento de la temperatura planetaria las que los motivó a vincularse a la defensa del planeta.  Fueron sus historias personales.

Debo decir que esas son dos historias, de muchas más, de agentes de cambio locales.


Ahora cuénteme… ¿cuál es su historia?

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